Los índices de violencia doméstica disminuyen en Arizona

 

Jami Day era una joven orgullosa de 19 años de edad en el proceso de mudarse con su nuevo prometido. Después de dos semanas de vivir con su pareja, tuvieron una discusión. Era la primera vez que Day lo había visto tan enojado, y habían estado saliendo durante cinco o seis meses.

“Me asustó un poco, así que le dije que iba a irme a la casa de mis padres hasta que se calmara, y de hecho me agarró y me tiró hacia el otro lado de la habitación y me dijo que no me iba a ninguna parte”, dijo.

Day no quería decirle a sus padres sobre la violencia así que cuando le preguntó a su madre si podía volver a casa, su madre dijo que no.

“No sentía como que podía regresarme a la casa de mis padres”, dijo. “Acababa de renunciar a mi trabajo y me sentía atrapada, así que me quedé”.

Day, quien ahora tiene 40 años, ha presentado finalmente el divorcio después de un matrimonio abusivo de 20 años. Historias como la de ella son cada vez más raras en Arizona debido a que los índices de violencia doméstica han estado bajando, según la señora de 37 años de edad, Allie Bones, directora ejecutiva de la Coalición de Arizona para Acabar con la Violencia Doméstica y Sexual.

Este resultado difiere de los índices nacionales de violencia doméstica, que según una encuesta realizada por la Oficina de Estadísticas de Justicia, no han tenido cambios estadísticamente significativos entre el 2012 y el 2013.

Los índices se han igualado a raíz de una reducción del 63 por ciento de 1994 al 2012, con la mayor parte de la disminución que ha ocurrido entre 1994 y 2002, según otro informe hecho por el Departamento de Estadísticas de Justicia de los EE. UU.

La violencia doméstica puede tomar forma de violencia física o sexual, abuso verbal, económico o psicológico y otros comportamientos de control.

Algunas de las personas que son más propensas a ser afectadas por la violencia doméstica, de acuerdo con investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, son las mujeres, las minorías sexuales, las minorías étnicas y las personas con bajos ingresos.

Las mujeres tienen más probabilidades de ser víctimas, pero los hombres también pueden ser víctimas. De acuerdo con Bones, una de cada cuatro mujeres sufrirá violencia doméstica en su vida, en comparación con uno de cada siete hombres.

Según la Oficina del Censo de los EE.UU., las mujeres indígenas americanas y nativas de Alaska, cuyo origen étnico constituye el 5.3 por ciento de la populación de Arizona, son más propensas más que nadie a ser víctimas de violencia doméstica.

“Son aproximadamente tres veces más propensas, así que si existe un grupo étnico con mayor riesgo son las mujeres nativo americanas”, dijo Bones. Tradicionalmente, el abuso doméstico entre los indígenas americanos era muy raro, según Mary Jo Tippeconnic Fox, profesora asociada de investigación en el Departamento de Estudios Indígenas Americanos de la Universidad de Arizona.

“Si ocurría, había sistemas para combatir la, así que cuando nos fijamos en las sociedades tribales, había un verdadero equilibrio entre los roles de género y no había nadie más importante que el otro”, dijo Fox. “Estas cosas afectaron a las mujeres indígenas, ya que han cambiado sus roles y su estatus dentro de los grupos tribales”.

De acuerdo con Fox, el aumento de la violencia contra las mujeres indígenas  tiene mucho que ver con el contacto y la colonización. Parte de ello se debe a la promoción del pensamiento patriarcal y la ideología, y también el resultado de las relaciones del gobierno de EE.UU. y las políticas hacia los indígenas americanos, dijo Fox.

“Después de tener contacto, las personas no-indígenas llegaban e imponían sus puntos de vista culturales”, dijo ella. “Usted tiene esta erosión de la sociedad tradicional, por lo que se produjeron este tipo de problemas”.

Las estadísticas muestran que los hombres no-nativos son los perpetradores principales de la violencia doméstica contra las mujeres indígenas según el informe de las perspectivas de políticas del congreso nacional de indígenas americanos, y esto hace que sea más difícil para las tribus de enjuiciar los delitos.

La reautorización de la Ley de Violencia Contra las Mujeres del 2013 proporcionó una mayor protección para las mujeres indígenas, ya que permitió el enjuiciamiento de los no-nativos que cometieron actos de violencia doméstica contra las mujeres indígenas en las tierras tribales. Arizona, entre otros estados, cuenta con equipos que examinan fatalidades de violencia doméstica y hacen un análisis profundo de los homicidios relacionados con la violencia doméstica que se reúnen por la Coalición de Arizona Para Terminar La Violencia Sexual y Doméstica.

Lo hacen para averiguar qué se pudo haber hecho para evitar cada muerte específica, dijo Bones.

La Red Nacional para Terminar con la Violencia Doméstica realiza una encuesta de un día para todas las personas que buscan los servicios relacionados con la violencia doméstica en los Estados Unidos, así como por estado específicamente.

El 17 de septiembre del 2013 hubo 1.796 víctimas atendidas en Arizona, según los resultados de la encuesta. También hubo 187 personas a las cuales no pudieron ayudar, y como resultado esas víctimas pudieron haber regresado a su abusador, quedado sin hogar, o terminado viviendo en sus coches.

Otro problema significativo es la falta de acceso a los servicios para las personas que viven en zonas rurales, los cuales son comunes en Arizona, dijo Bones. La falta de transporte, empleos en las proximidades y la vivienda, o la distancia a los refugios o tribunales hacen que sea difícil para que las víctimas dejen a su abusador.

Muchos residentes indocumentados de Arizona también tienen dificultades para dejar a sus abusadores por temor a las consecuencias legales si tratan de buscar ayuda, dijo Bones. Sin embargo, hay algunas protecciones para las personas indocumentadas que necesitan buscar ayuda o refugio, dijo.

La violencia doméstica ocurre por varias razones, según Connie JA Beck, de 56 años, profesor asociado en el Departamento de Psicología de la Universidad de Arizona.

Una teoría es que la violencia doméstica está relacionada con el trauma previo que sufrió la victima el pasado del perpetrador. Este trauma puede variar desde vivir en una familia donde la violencia doméstica existía entre los padres, estar en una relación previa que incluíaviolencia doméstica, vivir en un vecindario violento, ser abusado de niño, y estar involucrado con los servicios de protección de menores, dijo Beck.

Otra teoría, que se refiere específicamente al por qué los hombres son violentos hacia las mujeres, es que vivimos en una sociedad patriarcal que está dirigido por hombres que se les da privilegios y poder sobre las mujeres y los niños, según Beck.

Los factores específicos de personalidad también juegan un papel en el abuso, dijo Beck. La gente que es narcisista, dependiente y temen el rechazo o el abandono de una pareja a veces se desesperan. Como resultado, pueden llegar a ser violentos y controladores.

Las personas que viven con un abusador aprenden qué decir y qué no decir, a fin de evitar una discusión, dijo Day. Su marido se enojaba por las cosas más insignificantes, incluyendo su tono de voz, el queso y la salsa de tomate.

“Eran reacciones muy intensas a cosas muy pequeñas”, dijo.

El argumento, que finalmente llevó a Day a llamar a la policía, era sobre su compra de la clase incorrecta de queso. La discusión continuó durante todo el día, dijo, pero se intensificó rápidamente en su casa cuando su marido amenazó con suicidarse – lo cual hacía a menudo – y por primera vez, ella no lo detuvo y él le puso un cuchillo en la garganta.

Day y sus dos hijas actualmente van a terapias.

Según Beck, los niños que tienen una familia donde existe la violencia doméstica, pueden perder la oportunidad de desarrollarse normalmente, y pueden tener dificultad para crear relaciones y confiar en los demás; Sin embargo, hay muchas diferencias individuales de cómo los niños interpretan la violencia familiar, así que no hay camino predeterminado para estos niños en la edad adulta.

Day era muy suicida durante su matrimonio, dijo, porque la muerte parecía menos dolorosa que tener que despertar con su marido abusivo todos los días y lo único que la mantenía con vida era el temor de dejar a sus hijas con él.

Su marido está tratando de obtener la custodia de sus hijas a través del divorcio, por lo que ella está tratando de recaudar dinero para un abogado de divorcio a través de la página web GoFundMe.

“Estoy cansada de luchar y de ser una víctima y sólo dejarme”, dijo ella. “Yo voy a pelear. Es difícil y da miedo, pero lo haré”.

 

Reham Alawadhi es una reportera de Arizona Sonora News, un servicio de la escuela del periodismo en La Universidad de Arizona. Se puede contactar a Reham vía correo electrónico en rehama@email.arizona.edu

Traducido por Andrea Castillo / Editado por Mariah Chloe Swickard

 

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