Las filas  largas en el puerto de entrada de San Luis dificultan la vida de los trabajadores mexicanos

Lo único que ocupa el campo de béisbol del parque Friendship Park, seis años después de que el gobierno federal lo reclamara, es un bote de basura verde. Fotografía por Ashley McGowan/Arizona Sonora News Service
Lo único que ocupa el campo de béisbol del parque Friendship Park, seis años después de que el gobierno federal lo reclamara, es un bote de basura verde. Fotografía por Ashley McGowan/Arizona Sonora News Service

En San Luis, el parque llamado Friendship (amistad), se encuentra abandonado y en ruinas. Este parque, donde antes los niños jugaban béisbol y donde las familias llenaban las mesas de picnic, será la respuesta al congestionamiento diario de humanos o continuará representando un fracaso en el puerto de entrada de San Luis, cerca de Yuma.

El parque, Friendship Park, un nombre que sugiere relaciones amistosas y felices, fue reclamado por el gobierno  federal en el año 2010 para facilitar el creciente flujo de tráfico a través del puerto de entrada. El parque llega hasta la frontera con México, está también a poca distancia de los campos de cultivo los cuales, actualmente producen el 90 por ciento de las verduras de los Estados Unidos.

La demanda de trabajadores en los campos está causando largas esperas en las filas  del puerto de entrada de San Luis. Estas filas comienzan a formarse desde la 1 de la mañana durante la temporada de cultivo de agricultura cuando el trabajo en los campos comienza a las 5 o 6 de la mañana, comentó Nancy Salazar, una trabajadora de campo en San Luis por más de 20 años.

Tracy Madison, una oficial regional de asuntos públicos para la Administración de Servicios Generales, reportó que durante las temporadas de máxima actividad, las esperas más largas en el puerto de entrada pueden ser hasta de dos horas.

Annica Zacarías, una funcionaria supervisora de Aduanas y Protección Fronteriza,  comentó que desde 6,500 hasta 8,500 peatones, pasan por el puerto de entrada a diario y lo continuarán haciendo hasta que la temporada agrícola termine en mayo,  muchos de ellos son trabajadores en los campos de Yuma.

“La instalación actual  de peatones se construyó en 1982 y por lo tanto no es  posible acomodar la existente cantidad de personas que cruza la frontera, la seguridad y la tecnología necesita de la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos”, dijo Madison.

La larga e insoportable fila descrita por Salazar significa que algunos trabajadores mexicanos duran hasta cuatro horas esperando a pie antes de comenzar su día completo de trabajo cosechando melones, lechuga, coliflor y la mayoría de otros cultivos de Arizona.

Nancy Salazar volviendo a su casa en San Luis después de un día entero empacando lechuga. Fotografía por Ashly McGowan/Arizona Sonora News Service
Nancy Salazar volviendo a su casa en San Luis después de un día entero empacando lechuga. Fotografía por Ashly McGowan/Arizona Sonora News Service

Los trabajadores mexicanos “estacionan sus automóviles del otro lado de la frontera, para que así puedan caminar hacia el otro lado,” comentó el agente de Patrulla Fronteriza Marcus Ortega. Antes, manejar un automóvil era el método más tardado para cruzar la frontera debido a las inspecciones de seguridad, pero ahora hasta el caminar puede tomar más de una hora.

Salazar, quien es una clasificadora de lechuga para Foothill Packing, dijo que muchos de sus compañeros de trabajo que vienen de México se duermen en los camiones mientras los transportan del puerto de entrada de San Luis a su lugar de empleo en y alrededor de Yuma.

Algunos residentes de San Luis han reportado que trabajadores durmen en las bancas o parques vacíos tales como en el parque Friendship. Los trabajadores hacen esto para tratar de evitar las largas filas que los esperan temprano al otro lado.

El sargento de policía de San Luis Marco Santana dijo que su oficina no ha recibido quejas sobre trabajadores que duermen en lugares públicos, sin embargo, los residentes tales como Ernesto Rivera mencionó a trabajadores durmiendo en bancas afuera de una tienda Circle K, a pesar de que sus hogares y familias los esperan a unas cuantos metros.

De acuerdo a Ortega, cuya patrulla fronteriza de color blanco y verde que se encontraba justo a los alrededores del parque Friendship, cuyas condiciones se encuentran deterioradas, los trabajadores siguen durmiendo en el parque aún después que se cierra.

La patrulla fronteriza de Marcus Ortega vigilando la cerca de la frontera y el parque Friendship Park. Fotografía por Ashley McGowan/Arizona Sonora News Service
La patrulla fronteriza de Marcus Ortega vigilando la cerca de la frontera y el parque Friendship Park. Fotografía por Ashley McGowan/Arizona Sonora News Service

Rodrigo, el hermano de Rivera, diario cruza la frontera hacia San Luis caminando, pero deja su automóvil estacionado en casa de su hermano. Debido a que Rodrigo Rivera trabaja en el restaurante Kentucky Fried Chicken, no tiene que esperar en las filas desde temprano junto con los trabajadores de campo, aunque el tiempo que espera para cruzar también ha aumentado desde que comenzó la temporada agrícola.

Durante la mitad de la temporada agrícola invernal, la cual comienza en octubre y termina en mayo, lo que antes era 15 minutos de espera para Rodrigo Rivera, ahora es de entre 45 minutos hasta una hora.

Rodrigo Rivera, cuya esposa e hija permanecen en México a causa de no poder recibir ciudadanía estadounidense, dijo que mientras espera en el puerto de entrada, él ha visto “cosas espantosas, cosas que no se creerían.”

Las tensiones, en la fila que se forma  desde temprano, se desbordan demasiado, tanto que hasta dijo que él una vez miró que apuñalaron a un hombre mientras intentaba  meterse a la fila.

Zacarias explicó que los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense hacen todo lo que pueden para ayudar el creciente número de trabajadores que a diario usan el puerto de entrada de San Luis. Durante la temporada agrícola, nueva tecnología se implementa, se asigna personal adicional y se planean proyectos de construcción para facilitar el proceso.

De acuerdo al Departamento de Transportación de Arizona, la construcción en San Luis para ayudar el flujo de trabajadores que regresan a México, se completó en junio, a tiempo y sin exceder el presupuesto.

Un proyecto de expansión al futuro, resultará en la adición de un nuevo anexo de peatones cuya meta es “reducir el tiempo de espera durante las horas punta” y “conseguir la capacidad adecuada para gestionar el tráfico hasta el año 2025 y para así permitir una expansión de capacidad en el futuro”, dijo Madison.

Los trabajadores de campo volviendo a México a través del puerto de entrada de San Luis. Fotografía por Ashley McGowan/Arizona Sonora News Service
Los trabajadores de campo volviendo a México a través del puerto de entrada de San Luis. Fotografía por Ashley McGowan/Arizona Sonora News Service

Madison reportó que el pequeño proyecto es totalmente financiado y la Administración de Servicios Generales, GSA por sus siglas en inglés, “procederá para contratar un contratista este verano”.

Santana, quien ha trabajado para el Departamento de Policía de San Luis durante 13 años, duda que los progresos esperados en el puerto de entrada tengan un gran impacto puesto que “aún tenemos la misma cantidad de personas… (pero) si se abrieran más líneas allá, tal vez eso sí ayudaría”.

Mientras tanto, para los trabajadores de campo tales como Salazar, cuya espalda le duele a causa de estar trabajando por décadas cultivando las frutas y verduras para las familias americanas y especialmente para aquellos que se levantan desde temprano para esperar en fila durante horas, ese estilo de vida “los envejece antes de tiempo”, dijo Carlos Vélez- Ibáñez, quien es un profesor de Estudios Fronterizos en la universidad ASU.

”En general, los mexicanos, en cualquier lado de la frontera, son bastante creativos y se adaptan fácilmente  a los cambios de situación”, explicó Vélez-Ibáñez, a pesar de las largas filas y el trabajo arduo, “viven vidas saludables y se enfocan en mantener una estabilidad familiar”.

Sin importar las dificultades durante la semana de trabajo, “los sábados o domingos ellos tienen algún tipo de ritual o evento familiar”, comentó Vélez- Ibáñez, pero por tanto trabajo y tanta espera, “ hay un precio que se tiene que pagar.”

Ashley McGowan es una periodista para Arizona Sonora News, un servicio de la escuela de periodismo con la Universidad de Arizona. Contáctese con ella a su correo ashleymcgowan@email.arizona.edu.

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