La epidemia de rabia se reduce en el sur de Arizona

El veterinario Roberto Rojas, a la izquierda, vacuna a Bandit el perro contra la rabia, mientras Gloria Martínez, a la derecha, lo detiene, en el refugio para animales Santa Cruz Humane Society en Nogales, Arizona el miércoles 11 de  marzo, 2015. Fotografía por Noelle Haro-Gomez.
El veterinario Roberto Rojas, a la izquierda, vacuna a Bandit el perro contra la rabia, mientras Gloria Martínez, a la derecha, lo detiene, en el refugio para animales Santa Cruz Humane Society en Nogales, Arizona el miércoles 11 de
marzo, 2015. Fotografía por Noelle Haro-Gomez.

Después de casi un año de estar confinados a una correa de seis pies y patios cercados, los perros en el sur de Arizona podrán pronto correr con libertad sin temor a la rabia. Sorprendidos por una epidemia, el Condado de Santa Cruz ordenó una cuarentena de rabia en abril del 2014 para prevenir que los perros y otras mascotas interactuaran con zorrillos rabiosos, los principales portadores de la enfermedad en esa zona.

La cuarentena se ha extendido hasta abril de este año, pero la cantidad de zorrillos rabiosos parece decaer, dijo el teniente José L. Peña Jr., supervisor del Cuidado y Control de Animales del Condado de Santa Cruz en Nogales, Arizona.

“Desde febrero, ha decaído tremendamente”, dijo él.

No es probable que la cuarentena continúe, dijo él. Bajo la cuarentena, los dueños de perros deben mantener a sus mascotas vacunadas, con correa y en patios con cerca o dentro de edificios para evitar contacto con los zorrillos y otros animales salvajes. Los residentes también deben evitar alimentar a animales salvajes o dejar la comida de sus mascotas afuera de sus casas y deben reportar cualquier animal salvaje que se comporte de manera inusual o que se acerque a la gente o a las mascotas.

Del 2013 al 2014, el número de animales salvajes en Arizona que fueron capturados y dieron resultados positivos en los exámenes de rabia aumentó de 70 a 153, el número más alto reportado desde la última epidemia en el 2009, en la cual 280 animales salvajes dieron resultados positivos de rabia en todo el estado. Setenta y dos de los casos el año pasado ocurrieron en el Condado de Pima y 51 en el Condado de Santa Cruz.

El Condado de Pima no ha ordenado una cuarentena, pero todos los perros en Arizona deben ser vacunados de acuerdo a la ley estatal.

“Cada 10 años, tenemos una epidemia así”, dijo Peña. “Esta vez, habían pasado sólo cinco años. No esperábamos esta epidemia tan pronto. Estuvo muy cercana al año record que tuvimos en el 2009”.

Este año, se encontraron ocho zorrillos rabiosos en el Condado de Santa Cruz en enero. En febrero, hubo dos. A la mitad de marzo, sólo se encontró uno.

Por el contrario, en el 2014, el condado confirmó que había siete zorrillos rabiosos en enero y 10 en febrero.

“Parece que la situación está mejorando, lo cual es bueno”, dijo Peña.

La epidemia reciente parece haber sido localizada, dijo Michael Fink, epidemiólogo de la Oficina de Enfermedades Contagiosas del Departamento de Servicios de Salud en Arizona (Arizona Department of Health Services’ Office of Infectious Disease Services), que monitorea los casos de rabia en todo el estado.

No se han encontrado casos en el cercano Condado de Cochise, lo cual son buenas noticias, dijo él.

Durante una epidemia, los funcionarios de la salud están encargados de erradicar la enfermedad y detener su propagación en otros animales salvajes, mascotas, ganado y personas. La participación pública es una de las herramientas principales para erradicar la propagación de la enfermedad.

Un ciclo natural

La rabia típicamente afecta a las poblaciones de zorrillos, murciélagos y zorros salvajes en Arizona y ocurren epidemias naturales de vez en cuando, dijo Fink.

El virus se propaga a través de la saliva y puede transferirse a otros animales y personas por medio de mordeduras de animal, dijo él. Viaja a través del sistema nervioso central y causa inflamación cerebral fatal. No hay cura.

“Básicamente, el animal está fuera de sí”, dijo Fink.

Los zorrillos son los principales portadores del virus durante la epidemia actual. Los zorrillos portan una cepa del virus específica a su especie, así que las epidemias son parte de un ciclo normal, dijo Fink.

“Estos zorrillos están propagando el virus entre sí mismos”, dijo él.

Esta enfermedad se propaga cuando la población de zorrillos es grande y saludable. Mientras que mueren algunos zorrillos de la rabia, la propagación del virus se erradica y menos zorrillos se contagian. Cuando la población crece de nuevo, la enfermedad se vuelve a propagar.

En el 2014, 46 zorrillos rabiosos se encontraron en el Condado de Santa Cruz, un aumento de los nueve que se encontraron en el 2013.

“Una cosa que están haciendo [los zorrillos] es que están usando el valle del Río de Santa Cruz (Santa Cruz River valley) para ir y venir, además de afluentes como el arroyo Sonoita Creek”, dijo Fink. El río se extiende desde Nogales, pasa por Tucson, y casi llega a Phoenix.

En el condado de Pima, los principales culpables son los murciélagos, que también portan una cepa natural del virus, dijo él.

El año pasado, se encontraron 62 murciélagos con el virus en Tucson. En el 2013, se encontraron 28. Sólo dos murciélagos se encontraron a mediados de febrero este año.

“Tucson al final de este año tendrá entre 50 y 60 murciélagos (rabiosos) simplemente porque está en el camino migratorio de los murciélagos”, dijo Fink.

35 perros expuestos

La cuarentena ayuda a prevenir la propagación de esta enfermedad fatal para las mascotas, ganado y personas. Muchos dueños de perros han seguido las reglas pero otros no, dijo Peña.

Gloria Martínez de Rio Rico vio a dos pequeños perros corriendo sueltos en su vecindario, incluyendo a uno sin identificación, dijo en la clínica de vacunación de Santa Cruz Humane Society en Nogales, donde dos de sus perros recibían refuerzos de la vacuna contra la rabia. Martínez y su esposo Joe, son dueños de cinco perros y los mantienen en sus patios con correas, dijo ella.

Joe no estaba enterado de la cuarentena, pero sí vio un folleto informativo en la oficina de correos con una advertencia acerca de los zorrillos.

Alan Delman, también de Rio Rico, no se había enterado de la reciente epidemia de rabia, pero normalmente mantiene a sus perros vacunados, y con correa en su patio.

“Tenemos un cerco eléctrico porque tenemos muchos coyotes que nos patrullan en la noche”, dijo.

La gente en su vecindario al parecer, tiene sus perros bajo control, dijo él. Los dueños de perros pueden ser sancionados con una multa de hasta 300 dólares si sus perros son atrapados andando sin ninguna correa durante la cuarentena.

Los perros vacunados que son mordidos por un animal salvaje rabioso deben de mantenerse en casa por 45 días, pero los perros que no están vacunados y son mordidos se retienen en la instalación de Cuidado y Control Animal del Condado de Santa Cruz (Santa Cruz County Animal Care and Control facility) por seis meses.

“Eso resulta bastante costoso si alguien quiere hacer eso”, dijo Peña.

La otra opción es la eutanasia, dijo él. Desde enero del 2014, 35 perros en el condadohan sido expuestos a animales rabiosos y seis de esos perros han sido sacrificados porque no estaban vacunados.

“Aún hay gente que no vacuna a sus animales”, dijo él.

El año pasado, el condado ofreció tres clínicas de vacunación en las cuales las vacunas contra la rabia costaban 7 dólares, dijo él. La clínica de Santa Cruz Humane Society atrae a dueños de perros de todo el condado. La clínica ofrece una vacuna contra la rabia por 18 dólares, dijo Irma Alvarez, secretaria de la organización.

Exámenes para los animales

Cada año, el estado recibe miles de llamadas sobre animales salvajes o domesticados comportándose de manera inusual.

Los oficiales del control de animales capturan y examinan a cada animal que se ha puesto en contacto con personas o mascotas domesticadas y que ha sido reportado.

Los oficiales también examinan a animales salvajes que han sido reportados después de actuar de manera anormal, dijo Fink.

El animal debe estar ya muerto para hacerle pruebas de rabia, dijo Glenda Aguirre, epidemióloga del Departamento de Salud del Condado de Pima.

“Si el animal aún no ha muerto, es humanamente sacrificado por el especialista de control de animales y aunque suene grotesco, le cortan la cabeza y la envían al laboratorio estatal o al laboratorio del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (U.S. Department of Agriculture lab)”, dijo ella.

Ahí, el laboratorio examina el cerebelo, la parte baja trasera del cerebro, arriba de la médula espinal.

“Pase lo que pase, el animal termina muriéndose”, dijo Aguirre.

Hasta el 2011, el estado respetaba cada petición para examinar a gatos o perros mascotas que fueran reportados, sin embargo, Fink y sus colegas se dieron cuenta que algunos de estos exámenes eran innecesarios.

“Estábamos ingresando en los archivos cientos de perros y gatos que dieron resultados negativos para la rabia, y simplemente no había razón para examinarlos”, dijo él.

Por ejemplo, decidió no examinar a un gato que mordió a su dueño mientras lo bañaba.

“Había muchas razones de por qué no hacerlo”, ya que fue un comportamiento predecible, dijo él.

Si un perro o un gato está actuando de una manera consistente con la rabia, el estado toma esas peticiones seriamente.

“Si las mascotas son expuestas, eso también es otro riesgo para que las personas potencialmente sean expuestas o pierdan a sus mascotas debido a la rabia”, dijo Aguirre.

Mantener la seguridad de las mascotas y la gente

La acción más importante que la gente puede tomar es mantener a sus mascotas y ganado vacunados, dijo Fink.

“Independientemente de que haya o no haya una epidemia en su área o no, siempre mantenga a sus perros y gatos al corriente con sus vacunas, y de nuevo, aunque la ley no requiera que los gatos sean vacunados, lo deberían de estar”, dijo él.

En Arizona, los perros deberían de estar ya vacunados a los tres meses, dijo Tiffany Cerrios, técnica de la clínica veterinaria Margaret McAllister Brock Veterinary Clinic, en Phoenix. Se requiere un refuerzo después de un año de la primera vacuna, y después cada tres años.

Los residentes también pueden reportar animales salvajes que actúen raramente, especialmente los zorrillos, murciélagos o zorros. Un animal salvaje que está contagiado de rabia puede atacar a una persona o a una mascota, pero también puede actuar como si estuviera mareado, dijo Neil Konost, supervisor de ejecución en el centro de cuidado animal Pima Animal Care Center.

“Nunca se sabe cuál será el comportamiento”, dijo Konst. “… Hay que estar preparado para cualquier cosa”.

Un animal rabioso también puede tambalearse al caminar, “lo cual lo podríamos llamar un ‘tambaleo de borracho’”, dijo Aguirre. O si un animal nocturno tal como un zorrillo o un murciélago tiene rabia, puede encontrarse durante el día en vez de la noche.

Los animales salvajes por lo general no se acercan a las personas, así que si se acercan, eso también se considera comportamiento inusual, dijo ella.

“He estado en varias epidemias de rabia, pero en esta, por alguna razón, hemos tenido encuentros donde estos zorrillos nos perseguían”, dijo Peña.

“Afortunadamente, son creaturas pequeñas que podemos mantener alejadas sin que nos muerdan”.

“Simplemente no se sabe hasta que se les haga el examen”, dijo Konst. El condado está trabajando junto con el Departamento de Servicios de la Salud de Arizona (Arizona Department of Health Services), el Departamento de Caza y Pesca de Arizona (Arizona Game and Fish Department), el Departamento de Agricultura (Department of Agriculture) y la oficina del Departamento de Servicios de Agricultura y Animales Salvajes de los Estados Unidos (U.S. Department of Agriculture Wildlife Services) en Phoenix, dijo Fink.

“La razón por la cual reaccionaron inmediatamente (en el Condado de Santa Cruz) es porque saben la historia”, dijo él.

“Sabían que podían reaccionar inmediatamente y aumentar su vigilancia para estos animales”.

En el sur del Condado de Pima, el número de animales rabiosos ha disminuido, aunque aún hay actividad en el área de Patagonia-Sonoita del Condado de Santa Cruz, dijo Fink.

“No hay duda que lo que está pasando en el sur de Arizona es real, y debemos echarle ojo… Así que, tengo los dedos cruzados de que se vaya calmando este año”.

Ann Posegate es una reportera de Arizona Sonora News, un servicio de la Escuela de Periodismo en la Universidad de Arizona. Póngase en contacto con ella en: aposegate@email.arizona.edu.

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