Cielo desvanecido: la contaminación lumínica de Phoenix amenaza la industria de la astronomía

 

Foto por la Estación Espacial Internacional de Tucson y Phoenix (International Space Station of Tucson and Phoenix). Por cortesía de la Asociación Internacional Dark-Sky (International Dark-Sky Association).
Foto por la Estación Espacial Internacional de Tucson y Phoenix (International Space Station of Tucson and Phoenix). Por cortesía de la Asociación Internacional Dark-Sky (International Dark-Sky Association).

Arizona es uno de los mejores lugares del mundo para ver a las estrellas, pero sus días de observación de estrellas parecen estar limitados.

La contaminación lumínica que viene principalmente de Phoenix está estropeando el cielo nocturno, disminuyendo la visibilidad de los cielos que han sustentado la industria multimillonaria de la astronomía.

El tiempo despejado, el clima seco y las montañas caracterizan a Arizona como un estado ideal para los observatorios. El estado de Arizona presume de tener 30 de estos, la mayoría localizados cerca de Flagstaff y Tucson.

El problema ocurre cuando los telescopios se dirigen hacia Phoenix, lo cual puede proyectar luz por cientos de millas en cualquier dirección y se puede ver desde observatorios tan lejos como Kitt Peak. Phoenix emite más luz por su tamaño transparente pero la luz incluso es más denso que en ciudades como Tucson o Flagstaff, que tienen ordenanzas estrictas con respecto a las luces.

Las luces de las ciudades reducen la visibilidad del universo al proyectar un brillo amarillo sobre las estrellas.

Foto por la Estación Espacial Internacional de Tucson y Phoenix (International Space Station of Tucson and Phoenix). Foto por cortesía de la Asociación Internacional Dark-Sky (Dark Sky Association).
Foto por la Estación Espacial Internacional de Tucson y Phoenix (International Space Station of Tucson and Phoenix). Foto por cortesía de la Asociación Internacional Dark-Sky (Dark Sky Association).

“Cuando apuntamos al telescopio en esa dirección, por encima de un gran área metropolitano, el fondo, la luz que está esparcida por nuestra propia atmósfera, comienza a dominar a cualquier fuente astronómica que haya atrás”, dice Grant Williams, director en el Observatorio MMT. “Desde la perspectiva de los observatorios, estamos interesados en buena luz externa, y cuando la luz externa se utiliza bien, le beneficia a todo mundo”.

La Asociación Internacional Dark-Sky (International Dark-Sky Association), establecida en Tucson en 1988 se dedica a la educación del público y a ayudar a preparar ordenanzas para las ciudades. Actualmente, la asociación (IDA, por sus siglas en inglés) está colaborando con Malibu, California, para la preparación de una ordenanza con respecto a las luces.

“Realmente ha habido mayor atención aquí para asegurar que estén haciendo lo correcto con respecto a la luz externa”, dice Scott Kardel, el director ejecutivo actual de la asociación.

Por varias décadas, los condados y municipios en el norte y el sur de Arizona han preservado los cielos imponiendo ordenanzas para las luces de las ciudades; el condado de Pima aprobó el primer código con respecto a luz externa en 1972. Phoenix se ha atrasado en esto porque no existe ningún observatorio principal en el área y la ciudad está más enfocada en promover el negocio.

Flagstaff produce cerca de 2,500 lúmenes per cápita sin luces para los estadios deportivos mientras que Phoenix produce 3,200 lúmenes per cápita. La diferencia consta en los códigos estrictos que ha adoptado Flagstaff en los últimos años.

La industria de la astronomía produce cerca de $250 millones al año y más de 3,000 puestos de trabajo para Arizona. El estado también ha invertido cerca de $1 billón en la industria de la astronomía.

Otros estados como Hawái compiten con Arizona por el turismo astronómico y otros negocios relacionados. Flagstaff es candidato para el Telescopio Cherenkove Array o CTA, una matriz para medir rayos gamma en el universo. Sería uno de los observatorios emblemáticos y sería una inversión de $130 millones según Jeff Hall, director del observatorio Lowell. Según Williams, el  brillo del cielo de Phoenix podría afectar la decisión de instalar el CTA en Flagstaff. Los millones de dólares al año que le trae la industria de la astronomía al estado de Arizona también vienen del turismo público.

“Se dará cuenta de que nuestros ojos son pésimos”, dice Adam Block, encargado de la observación pública en el SkyCenter, que contiene el telescopio Schulman de 32 pulgadas, el telescopio más grande del país dedicado al público.

Block ha conocido a gente de tan lejos como Estonia que han venido aquí a ver nuestro cielo.

El SkyCenter, junto con otros observatorios, le permite al público utilizar telescopios poderosos. El SkyCenter cobra entre $30 y $60 para ver lo que se siente ser un astrónomo.

Brian Valencia es un reportero con Arizona Sonora News, un servicio de la escuela del periodismo en La Universidad de Arizona. Se puede contactar a Brian vía correo electrónico en bvalencia@email.arizona.edu

Traducido por Natasha Moushegian / Editado por Mariah Chloe Swickard

 

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